LUEGO DE 80 AÑOS, CERRÓ FATE, 920 TRABAJADORES SON DESPEDIDOS

Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/ Deepseek
FATE anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos. La empresa argentina, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria, despedirá a la totalidad de sus 920 empleados, liquidará su negocio y clausurará su planta industrial de la localidad de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando.
La Historia de FATE: De las Telas Engomadas a la Tecnología de Punta
La historia de FATE es, en realidad, la historia de dos grandes proyectos industriales: el que la hizo famosa (neumáticos) y un capítulo casi de ciencia ficción que pocos recuerdan (su división electrónica).
Los Inicios y el Gran Salto (1940-1960)
- Fundación y origen del nombre: FATE nació en 1940 como Fábrica Argentina de Telas Engomadas. Fue fundada por los hermanos Adolfo y Manuel Madanes, hijos de un inmigrante polaco que había comenzado como vendedor ambulante en el barrio de Once. Empezaron produciendo telas impermeables y productos de caucho en una pequeña planta en el barrio de Saavedra, Buenos Aires.
- Salto a los neumáticos: En 1945 dieron el paso que definiría a la compañía por los siguientes 80 años: comenzaron la producción a pequeña escala de neumáticos y cámaras para autos y camiones.
- Consolidación: En 1956, un acuerdo de asistencia tecnológica con la estadounidense General Tire (luego absorbida por la alemana Continental AG) les permitió dar un salto de calidad. Esto los llevó a construir su moderna y emblemática planta industrial en un predio de 40 hectáreas en Virreyes, San Fernando, en 1960, que con los años se convirtió en una de las más grandes y avanzadas del país.
- Pioneros: FATE fue pionera absoluta en Argentina: en 1969 fabricó el primer neumático radial del país y en 1981, el primer radial con cintura de acero.
La Fábrica de Tecnología: El Proyecto Fate Electrónica (finales de los 60 – mediados de los 70)
Este es uno de los episodios más sorprendentes y menos conocidos de la historia industrial argentina. En un momento de efervescencia tecnológica y de búsqueda de autonomía productiva, FATE diversificó sus actividades de una manera increíble.
- Una idea visionaria: Liderados por el ingeniero Roberto Zubieta, crearon la División Electrónica de FATE, un proyecto ambicioso para desarrollar y fabricar computadoras y calculadoras con tecnología y diseño 100% nacionales.
- Éxito de ventas: El proyecto fue un éxito comercial y tecnológico sin precedentes en el país. Llegaron a producir alrededor de 15.000 calculadoras y unas 1.000 computadoras de oficina bajo la marca CIFRA.
- Exportación y reconocimiento: La calidad era tal que incluso exportaron por un valor de 1 millón de dólares. Este proyecto contó con la participación de científicos y graduados de la UBA, y fue visto como un modelo de desarrollo tecnológico autónomo.
- Su desaparición: Lamentablemente, la división electrónica fue cerrada a mediados de los años 70. Las razones son complejas e incluyen desde el cambio de contexto político y económico tras el golpe de 1976 hasta disputas internas dentro de la familia Madanes sobre el rumbo de la empresa. Hoy, esta historia es estudiada como un ejemplo de lo que pudo haber sido la industria tecnológica argentina.
El Camino al Cierre (2019-2026)
Las últimas décadas de FATE estuvieron marcadas por una creciente crisis de competitividad.
- Conflictos gremiales y costos: La empresa arrastraba desde hacía años problemas con el sindicato (SUTNA) y denunciaba «sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias, baja productividad y elevada conflictividad gremial» .
- Intento de preventivo de crisis (2019 y 2024): Ya en 2019, bajo el gobierno de Macri, FATE había solicitado un Procedimiento Preventivo de Crisis. En 2024, volvió a intentarlo, incluso después de despedir a 97 trabajadores. La jugada generó polémica porque, a pesar de sus quejas, el sindicato denunció que la empresa había tenido ganancias por más de 192 millones de dólares en los tres ejercicios anteriores (2021-2023). El argumento de la empresa era que esas ganancias no alcanzaban para compensar las pérdidas estructurales y la «brecha de competitividad insalvable» que veían venir.
- El golpe final (2025-2026): La situación se volvió insostenible con un récord histórico de importaciones de neumáticos, principalmente de China, que ingresaban a precios mucho más bajos. En febrero de 2026, finalmente, la compañía anunció el cierre definitivo de su planta, la liquidación de todos sus activos y el despido de sus 920 empleados.
El Grupo Empresario: La Familia Madanes Quintanilla y Aluar

El empresario Javier Madanes Quintanilla
La historia de FATE no puede entenderse sin la del grupo económico que la controla, cuyo máximo referente hoy es Javier Madanes Quintanilla, bisnieto del fundador.
- El Holding: Javier Madanes Quintanilla es el titular de un grupo que, además de Fate, controla otras empresas clave, formando un holding de origen familiar con un peso específico enorme en la economía argentina. Las principales son:
- Aluar: Es la joya de la corona. Se trata de la única productora de aluminio primario de la Argentina. Con una capacidad de producción de 460.000 toneladas anuales y una facturación cercana a los 1.020 millones de dólares, es una de las empresas más importantes del país.

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- Otras inversiones: El grupo también incluye a la hidroeléctrica Futaleufú y a la constructora Infa, lo que demuestra una clara estrategia de diversificación.
- Un Industrial con Opinión: Javier Madanes Quintanilla es una figura pública que suele marcar distancia de otros empresarios. Se autodenomina «industrialista» en lugar de «empresario», a quien asocia con la especulación financiera. Para él, un industrial busca «un equilibrio en una renta operacional, y extenderla en el tiempo».
- Visión crítica: Ha criticado duramente la «desnacionalización de la economía» y el rol de las agrupaciones empresarias, a las que describió como «directorios de asiento» y «geriátricos».
- Patrimonio: Según el ranking de Forbes de 2024, su patrimonio personal asciende a unos 1.500 millones de dólares. A pesar de su fortuna, quienes lo conocen lo describen como «destrozado» y «de luto» por el cierre de FATE.
En resumen, la historia de FATE es la de una empresa que pasó de ser un ícono de la «burguesía nacional» industrialista a sucumbir bajo el peso de décadas de problemas estructurales y un contexto macroeconómico adverso, dejando un legado de innovación (como la fallida División Electrónica) y un profundo impacto en la comunidad de San Fernando. Mientras tanto, el grupo familiar continúa con su negocio más fuerte y rentable, Aluar, lo que demuestra la resiliencia del capital en un sector estratégico como el aluminio.
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