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COLUMNA DE SARAH GONZÁLEZ EN CÓDIGO DE ROCK

COLUMNA DE SARAH GONZÁLEZ EN CÓDIGO DE ROCK

Resistencia, censura y la memoria que persiste en la música argentina

En una nueva edición del programa Código de Rock, la periodista Sara González repasó la historia detrás de “La cultura es la sonrisa”, una de las canciones más emblemáticas de León Gieco, basándose en la obra del escritor Víctor Pinto (66 historias que merecían ser contadas).

La génesis del tema se remonta al contexto de la última dictadura cívico-militar en Argentina, cuando en 1976 las autoridades de facto decretaron la clausura de la Universidad Nacional de Luján. En respuesta a la medida, la comunidad se organizó bajo el lema “Orgullosos de nuestra universidad”, iniciativa respaldada por personalidades como Ernesto Sabato, Jorge Luis Borges, Adolfo Pérez Esquivel y el propio León Gieco. Inspirado por la consigna y por la reflexión de un religioso sobre el valor irremplazable de la expresión cultural, Gieco dio forma al tema, convirtiéndolo en un símbolo de resistencia.

A comienzos de 1980, la interpretación en vivo de la obra desencadenó el hostigamiento estatal. Durante una presentación en el festival Festirrama, realizado en el predio de la Sociedad Rural, agentes policiales infiltrados grabaron la actuación del músico. Poco después, por orden del general José Montes, jefe del Primer Cuerpo del Ejército, Gieco fue detenido e interrogado en dependencias militares. Tras recibir amenazas explícitas contra él y su familia sobre el contenido del tema, el músico debió radicarse por unos meses en Los Ángeles.

A finales de ese mismo año, de regreso en Buenos Aires, Gieco registró la canción para el álbum Pensar en nada, producido junto a Gustavo Santaolalla. No obstante, debido a la censura imperante, se vio obligado a omitir la estrofa que refería de forma directa al cierre de las aulas y al exilio:

“Solo llora en un país donde la pueden elegir, solo llora su tristeza. Si su Ministro cierra una escuela, llora por los que pagan con el destierro o mueren por ella.”

Durante la columna también se abordó la vigencia del mensaje en el ecosistema cultural actual, la relación entre el compromiso artístico y la comercialización en la industria de la música, así como episodios recientes de estafas virtuales mediante inteligencia artificial en La Rioja, reflexionando sobre la confianza comunitaria y la vulnerabilidad frente a las nuevas tecnologías.